Circula un gráfico que asegura que Bitcoin nunca cae por debajo de su coste de minado. Pero «coste» no es un número único. Con datos reales: el precio respeta la línea barata —solo electricidad—, pero la cara —el coste con todo incluido— la ha perforado una y otra vez. Y ahora mismo está por debajo.
Precio: cierres mensuales reales de TradingView. Costes de minado: estimación —el coste eléctrico medio ronda 45.000–55.000 $ y el all-in 80.000–95.000 $ (modelo de Capriole, datos de Glassnode y CoinDesk); no son cifras exactas porque dependen del precio de la luz y del hardware. La línea de precio se vuelve roja en los meses que cerró por debajo del coste all-in.
El gráfico viral dibuja la línea barata —solo electricidad, hoy unos 50.000 $— y la llama «el coste». El coste real, con máquinas y operación incluidas, ronda los 87.000 $. Y a esa el precio la ha perforado en cada mercado bajista: 2018-19, 2020, 2022 y otra vez ahora.
El coste de minar no es un muro fijo: persigue al precio. Si BTC cae, los mineros menos eficientes apagan máquinas, la dificultad de la red baja y volver a minar sale más barato.
Y cada halving dobla ese coste de un día para otro.
Cotizar por debajo del coste all-in ha coincidido con suelos de ciclo —2019, 2020 y 2022 rebotaron con fuerza—. Pero no es una promesa: «imposible que baje de aquí» es falso. En febrero de 2026 BTC ya tocó los 60.000 $, muy por debajo del coste.