Según las proyecciones de los medios (aún no es el resultado oficial), los demócratas ganan el Senado con 54 escaños y la Cámara con unos 250. Es la mayor ola azul en una generación.
Los nuevos congresistas no entran hasta enero. Trump sigue siendo presidente y conserva el veto.
La ley CLARITY, la que iba a ordenar el mercado cripto en EE. UU., ya se cayó en el Senado en septiembre: 49 a 50. Votaron en contra todos los demócratas presentes y tres o cuatro republicanos. Si no se aprueba antes del 3 de enero, muere.
Con el Congreso nuevo, Elizabeth Warren, la gran enemiga de las cripto, presidiría la comisión de Banca del Senado. Y los demócratas de la Cámara ya preparan su propia ley, con más poder para la SEC.
Stand With Crypto, la asociación de la propia industria, cuenta 245 ganadores pro-cripto: el 68 % de los candidatos a los que les había puesto nota.
Pero Fairshake, el gran fondo electoral de las empresas cripto, gastó unos 50 millones de dólares para tumbar en Ohio a Sherrod Brown, uno de sus críticos. Y Brown ganó.
Tras las elecciones, la memecoin $TRUMP cae entre un 15 y un 20 % en un día y ya está un 98 % por debajo de su máximo. MELANIA, un 13 %, y WLFI, el token de World Liberty, marca mínimos.
Los demócratas quieren investigar los negocios cripto de la familia. Según Reuters, les han dejado al menos 2.300 millones de dólares, y los inversores han perdido más o menos lo mismo.